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No podía hacer otra cosa. Lo siento.

No es posible presentar una sección dedicada a la excelencia en el campo de la Visualización Arquitectónica y no hacerlo con Alex Román. Sería una falta de respeto, de ética, de decencia, de sentido estético y de sentido común.

No obstante, voy a darle mi propio enfoque describiendo cómo creo que ha afectado su trabajo a este sector.

Puede que los “profanos” en la materia vieran en The Third and the Seventh “solo” un corto de cine sin saber muy bien de qué iba.

Pero cuando en 2009 Alex Román presentó el trabajo más espectacular que este sector ha conocido, dejó a todos los profesionales con la boca abierta. Sencillamente los dejó (nos dejó) sin palabras. Éramos muy conscientes de que lo que acabábamos de ver era gordo.

 

Copyright (C) The Third & The Seventh

No era el “cómo”

Parece mentira que después de tantos años, cada fotograma de The Third and The Seventh siga siendo muy superior a cualquier trabajo actual.

Pero no se trataba del “cómo”. No era una duda existencial de cómo se animaba ese campo de trigo, cómo hacía nacer esa planta o cómo se podía iluminar tan fielmente el pabellón de Barcelona de Mies van der Rohe. No era el logro técnico (que también). No era el software, ni el workflow que siguió. Ni siquiera se trataba del nivel de fotorrealismo imposible de alcanzar.

No era por eso.

 

Copyright (C) The Third & The Seventh

Era el “qué”

Pasamos en algo más de doce minutos a un universo nuevo: “Qué”. Qué representar, qué contar, qué mirar. De repente, todo tenía sentido. La Visualización Arquitectónica pasó en doce minutos a ser un arte capaz de despertar la sensibilidad y generar emoción en el espectador. Apuesto a que muchos de los que leen esto han visitado gran cantidad de los edificios con los que Román dialoga, pero solo la película les ha puesto “el vello de punta”.

Fue el primero en obviar las “querencias” de un cliente cuyo ego no le deja ver que su “infógrafo” tiene más arte en los dedos del que tendrán él y su equipo en toda su carrera. Recordemos su estrepitoso fracaso (siempre necesario para alcanzar el éxito) cuando montó su propio estudio de infoarquitectura y los continuos desencuentros con sus clientes le obligaron a cerrar en menos de un año. Él mismo confesó que, después de encerrarse durante un año para elaborar esta película y contar lo que quiso, ese desencuentro se desvaneció.

Fue el primero en buscar un argumento; el primero en arriesgar el punto de vista; el primero en mostrar el detalle necesario; el primero en variar puntos de fuga y jugar con la profundidad de campo; y lo más importante: si no fue el primero (antes de que llegue el típico trol a corregirme), sin duda fue el primero en hacer todo eso BIEN, de forma armónica, ordenada y con sentido.

 

Copyright (C) The Third & The Seventh

Duende

Sin duda alguna, y esto es lo que lo hace especial, Alex Román es el único profesional de la Visualización Arquitectónica que conozco con alma. Hay equipos con un nivel técnico espectacular, como The Boundary, MirLuxigón… y aunque técnicamente van mejorando proyecto a proyecto, ninguno alcanza el nivel de Román. Porque Alex Román tiene, como se dice en el mundo flamenco, DUENDE.

Fue el comienzo. Las consecuencias de esa obra maestra has sido maravillosas, dando lugar a una exploración por parte del resto de profesionales nunca vista hasta entonces. La mejora a nivel global en los años posteriores de la calidad gráfica, fotográfica e incluso artística ha sido exponencial. No existe artista 3D en el mundo del que Román no sea fuente de inspiración.

De repente (por fin) apareció un espejo en el que mirarse, una inspiración, un “puto amo”, un artista, un cobarde (pero de eso hablaré en otro post).

 

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